En diciembre de 1991 iniciamos con The Fairfield Four, “The oldest teenage Group in America”, lo que se convertiría en una tradición de Navidad en la España del siglo XXI: el Festival Grandes del Gospel. Durante todo ese tiempo hemos trabajado con los mejores: los legendarios The Dixie Hummingbirds, los fabulosos Blind Boys of Alabama y corales radioactivas como centrales nucleares: Mississippi, Georgia, Chicago Mass Choir.

Organizado nuestras propias producciones: The Sound of Gospel, una historia de la música religiosa afroamericana, y Classic Gospel, concierto para coral Gospel y Orquesta Sinfónica. Presentado nuevos talentos: la operística Bridget Bazile de Nueva Orleans y el terror del Ku Klux Klan, el neoyorquino Joshua Nelson, negro y judío. Durante todos estos años de servicio al público siempre hemos creído que a la gente hay que darle algo valioso a cambio del valor de su dinero. Talento. Variedad. Gotas de tristeza. Una catarata de risas.

“Empezamos en modestos espacios de capitales de provincia y el boca a oreja nos llevó a las salas más prestigiosas del país”

 

Empezamos en modestos espacios de capitales de provincia y el boca a oreja nos llevó a las salas más prestigiosas del país: Palau de la Música de Barcelona, Kursaal de San Sebastián, Teatro de la Maestranza de Sevilla, Fernán Gómez de Madrid, Auditorio de Palma de Mallorca, Auditorio de Santa Cruz de Tenerife, Riojaforum de Logroño, Jovellanos de Gijón, Baluarte de Pamplona, Alfredo Kraus de Gran Canaria…Porque la gente es siempre igual en todas partes y lo que quiere es ser profundamente conmovida, íntimamente divertida, por eso los artistas de Gospel han llegado aquí para quedarse, porque son los que mejor combinan las rutinas profesionales del espectáculo y un mundo con raíces poblado de espíritus, el de las iglesias y los barrios negros de los Estados Unidos. Los cantantes de gospel han sido educados para servir al público porque es el público el que te sube a las nubes y el que te compra los discos al final del espectáculo.